Estornudos, lagrimeo constante… ¿y si eres alérgico al polen?

La primavera es una época luminosa y amable… para casi todos. Porque las personas que sufren los síntomas de la alergia al polen lo pasan francamente mal en ella. Aunque la alergia primaveral no impide realizar la vida normal, envuelve lo cotidiano de molestias físicas desesperantes.

Qué es la alergia primaveral

Si no eres alérgico a nada, enhorabuena. La alergia es una reacción excesiva, y descontrolada, de nuestro cuerpo cuando entra en contacto con ciertas sustancias. Las hay de muchos tipos, siendo la del polen una de las más frecuentes.

En primavera, las flores brotan y el polen inunda nuestro aire. Y así, claro está, lo respiramos y entra en nuestro organismo. Las personas que le tienen alergia, de inmediato, ven cómo su cuerpo activa sus defensas y empiezan a sentir esos síntomas de alergia al polen tan característicos.

Indicadores de una alergia al polen

Aunque ninguno de estos síntomas resulta de gravedad en sí mismo, el conjunto de todos ellos produce un malestar y una incomodidad permanentes y nada agradables.

Estos son los principales:

– Conjuntivitis.

– Ojos irritados, picazón y sensación de arenilla.

– Frecuentes estornudos.

– Dolor o pesadez de cabeza.

– Cosquilleos y congestión nasal.

– Ánimo irritable.

– Dificultades para respirar, asma y tos.

– Cansancio crónico.

– Pitidos en el pecho.

Cómo son las pruebas de la alergia al polen

Si experimentas alguno de estos síntomas cuando llega la primavera, te conviene saber si tienes esta alergia. Para ello puedes realizarte 3 tipos de pruebas. Vamos a ver cómo se diagnostica la alergia al polen.

Pruebas cutáneas o prick-test

Tu alergólogo colocará sobre tu piel unas gotitas de polen y otras sustancias. A continuación, realizará una pequeña punción con una lanceta para que penetren. Al cabo de un cuarto de hora, aproximadamente, si eres alérgico tu piel reaccionará y se apreciarán evidencias físicas (como un enrojecimiento). Se trata de pruebas muy seguras y rápidas.

Análisis de sangre

Se suele utilizar como complemento a las cutáneas, y permite localizar anticuerpos específicos de alergia en una muestra sanguínea. Aunque se tardan algunos días hasta obtener los resultados, tiene la ventaja de ofrecer más información cuantitativa sobre el nivel de sensibilización a cada sustancia, y no induce reacciones alérgicas.

Pruebas de parche

Estos parches se colocan en la espalda durante unas 48 horas e incluyen entre diez y cuarenta sustancias que pueden generar alergias cutáneas. En el caso del polen, no suelen ser frecuentes.

Cómo tratar la alergia al polen

Si eres alérgico al polen, la prevención es el primer camino. Acostúmbrate a consultar los niveles ambientales de polen en tu localidad, mantén cerradas las ventanas de casa y reduce tus actividades al aire libre. Por otra parte, bajo supervisión médica, puedes tomar antihistamínicos en pastillas o vacunarte, de manera oral o tradicional.

De este modo, tus síntomas de alergia al polen se reducirán considerablemente.

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